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14Nov

Los cármenes de Granada. Origen y relevancia

Un carmen es una tipología de vivienda urbana típica de la ciudad de Granada con un espacio verde anexo, jardín y huerta a la vez.

El carmen es un espacio cerrado al exterior, cercado por tapias de cierta altura, normalmente blanqueadas y con vegetación frondosa,  típico de los barrios asentados en las colinas de la ciudad, Albaicín y Realejo, y por tanto, su terreno suele estar dispuesto en paratas escalonadas.

Los cármenes de Granada.  Origen y relevancia

La palabra “carmenproviene de la voz arábigo-hispana “karm” que  en su acepción más amplia  significa “viña“, aunque en época nazarí designaba un tipo de finca rústica situada extramuros de la ciudad de Granada.

En sus orígenes, el “karm” granadino tenía un carácter eminentemente rústico, aunque más como finca de recreo que como explotación agrícola, con vivienda, jardín y huertos, fuentes y albercas y, al menos en sus inicios, plantaciones de vid. Este carácter de quinta de recreo situada extramuros de la ciudad, está acreditado por numerosos autores de la época, como Ibn al-Jatib, en el siglo XIV.

Contrariamente a lo que se piensa habitualmente, el carmen, la más bella y típica de las casas granadinas y uno de los productos más genuinos de nuestra cultura, no es un legado del tiempo de los árabes, pero si una reminiscencia del modo de vida de los musulmanes granadinos.

Los cármenes son realmente pequeñas fincas que surgirían con posterioridad a la época árabe, pero que persisten directamente relacionados con ella por su emplazamiento y espíritu.  Así, los encontramos situados generalmente en las laderas de las colinas que forman la cuenca de los ríos Darro y Genil a su paso por Granada, ocupando los mismos lugares en los que tuvieron sus principales asentamientos los seguidores del Islam: el Albayzín, Valparaíso, la Churra, la Almanzora, el Mauror, la Antequeruela y el Baúl.

El carmen comenzó a adquirir un carácter más urbano a partir de comienzos del siglo XVII. Como consecuencia de la sublevación de los moriscos (1568), que fue iniciada desde el corazón del barrio del Albaicín, la población del mismo fue expulsada masivamente y, con ello, se produjo el abandono de viviendas, comercios y otros edificios, con lo que el barrio entró en un acelerado proceso de ruina y decadencia, que lo hizo pasar de los 30.000 habitantes de 1560 a los apenas 5.000 censados en 1620.

Será la despoblación del Albayzín y otros lugares de asentamiento de los moriscos granadinos en el siglo XVI, la que posibilitará la aparición del carmen tal y como hoy se concibe, como una casa con huerto y arbolado, anhelado rincón de paz, calma y sosiego de los habitantes de Granada.

En efecto, los cármenes van a ir ocupando el espacio dejado por el derribo de las casas moriscas (casi cinco mil en 1517 y tan sólo poco más de dos mil en 1582) de tal manera que si los datos revelan que en 1561, pocos años antes del comienzo de la guerra de los moriscos, los cármenes sólo existían en número no superior a treinta y siete en la parroquia de San Ildefonso y todos ocupados por cristianos viejos, durante el siglo XVII ya sí vamos a encontrar el carmen extendido por otros lugares de Granada, principalmente por el Albayzín.

El mejor exponente de todo ello encontramos en la particular historia del “Carmen de los Mascarones”, cuyo jardín nació en aquel momento sobre la extensión de los solares provenientes de la demolición de cinco casas moriscas anejas a la casa del Abad del Salvador, Pedro Soto de Rojas, donde  el clérigo y literato concibiera su “Paraíso cerrado para muchos, Jardines abiertos para pocos”.

Pero el carmen es algo más, ha estado presente siempre en la música y la literatura de tema granadino, tanto en la narrativa como en la poesía, de tal modo que podrían citarse gran número de obras y autores que se han inspirado en la popular casa-jardín de nuestra ciudad; músicos como Manuel de Falla, Albéniz o Granados; y escritores como Federico García Lorca ó Elena Martín Vivaldi sin olvidar a Armando Palacio Valdés, cuyo origen asturiano no le impidió escribir una gran obra que tituló: “Los cármenes de Granada” ni a Ramón Pérez de Ayala que en la revista “Reflejos” dijera aquello de “Los cármenes de Granada son jardines colgantes, escalonados en terrazas, como los de Babilonia…”

El Albayzín es el hábitat más importante del carmen por antonomasia, a pesar de que hoy comienza a escasear en el barrio morisco. Podrían citarse muchos pero los más destacados son el Carmen de los Cipreses, el de San Cayetano, el de la Purificación, el de Alonso Cano, el de las Angustias, el de la Luna, el del Alba, el de los Geranios, el de la Concepción, el de Aben Humeya, el de Vista Alegre,  el de los Mínimos, el de Santa Catalina, el de San Gregorio Alto, el de las Tres Estrellas, el de los Torreones…etc.

En la actualidad, la mayoría de los cármenes están situados en el Albaicín, y a lo largo de la historia numerosas celebridades que han caído rendidas a los pies de Granada han adquirido uno de ellos como residencia. Muchos de ellos son privados, pero también los hay abiertos al público, como el Carmen de los Mártires, el de Rodríguez Acosta ó el Carmen de la Victoria, adquirido por la Universidad de Granada en 1945 siendo el único carmen público de la ciudad que no ha perdido su carácter de vivienda-jardín. Fue primero una residencia de estudiantes marroquíes (Casa de Marruecos) ligada a la Escuela de Estudios Árabes, luego un Colegio Mayor y hoy Residencia de Invitados, siempre abierto al disfrute de los universitarios.

El carmen es parte integrante de la riqueza y el conjunto urbanístico de Granada como ciudad patrimonial. Participa del paisaje granadino con valores semejantes a los de la Alhambra y el Generalife, siendo un factor fundamental para incardinar la visión de los Palacios Nazaríes y la Vega de Granada.

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